CEREBRO DEL ADOLESCENTE

 

CEREBRO ADOLESCENTE.

El cerebro adolescente tiene una asombrosa capacidad para adaptarse y responder a nuevas experiencias y situaciones. Tomar clases desafiantes, hacer ejercicio y participar en actividades creativas, como el arte o la música, puede fortalecer los circuitos cerebrales y ayudar al cerebro a madurar.



CARACTERIZACIÓN DE LOS ADOLESCENTES DESDE LAS NEUROCIENCIAS.

La adolescencia es un período crucial para el desarrollo del cerebro, en el que aumenta la velocidad de conexión de las redes entre sus distintas áreas. Durante este tiempo, el cerebro terminará de reconectarse y remodelarse por completo. Como si de una computadora se tratase, durante la adolescencia el cerebro está en plena actualización de su software, para adaptarse al entorno y estar listo para funcionar en el resto de la vida adulta.

Es un período de maduración en el que el cerebro experimenta la llamada poda neuronal, en la que analiza conexiones que hasta ahora no había utilizado. Debido a esto, los adolescentes pueden hacer cosas mucho más complicadas y lidiar con problemas profundos que no estaban preparados para enfrentar cuando eran niños. Esto es clave para entender su comportamiento, tan variable e impredecible que muchas veces puede irritar a los adultos: en un mismo día pueden tener reacciones muy diferentes y oscilantes.

Etapa de máxima sensibilidad del cerebro a la dopamina, un neurotransmisor que activa los circuitos de gratificación e interviene en los patrones de aprendizaje y la toma de decisiones. Esto ayuda a explicar qué tan rápido aprenden los adolescentes, su extraordinaria receptividad a la recompensa y sus reacciones extremas al éxito y al fracaso. El adolescente se guía más que nadie por actividades que le traen placer. No podemos ignorar este aspecto para entender cómo toman sus decisiones.

El cerebro adolescente es particularmente sensible a la oxitocina, otra hormona neurotransmisora ​​que, entre otras cosas, hace que las relaciones sociales sean más gratificantes. La oxitocina a menudo funciona de forma sinérgica con la dopamina para vincular las conexiones sociales con sentimientos de recompensa. Es por ello que la respuesta del cerebro adolescente ante la exclusión del grupo de iguales es muy similar a la que se observa en el cerebro ante situaciones de amenaza física o falta de alimentación.

La serotonina es otro neurotransmisor que puede aparecer desregulado en la adolescencia. Esto explica el estado de ánimo cambiante y variable de los adolescentes, así como su apetito y sueño. Cuando funciona de manera óptima, la serotonina conduce al bienestar y la felicidad. Los niveles bajos de serotonina en la adolescencia pueden estar relacionados con la soledad, los trastornos alimentarios, la depresión y las conductas autoagresivas.

En la adolescencia está muy presente el deseo de sentirse libre, autónomo y competente. El adolescente no solo tiene más capacidad de aprender que un niño, sino que lo hace de una forma diferente, porque está aprendiendo a tomar sus decisiones y empieza a hacerlo con responsabilidad. Es un momento clave para visualizar proyectos, para soñar con hacer posibles diferentes ideas. La adolescencia es la etapa en la que se concreta la posibilidad de hacer realidad lo posible.

Los adolescentes tienen capacidades intactas para razonar, tomar decisiones, planificar y tienen otras formas racionales de pensar y comportarse. Sin embargo, incluso si reconocen racionalmente el bien del mal, estas habilidades pueden verse fácilmente interferidas por sus emociones o por la influencia de otras personas. Los entornos en los que se desarrolla la toma de decisiones y un estado emocional alterado pueden llevarlos a realizar actos peligrosos, inadecuados o actuar de manera irresponsable. Los adolescentes son más propensos a correr riesgos si creen que sus compañeros los están observando.



DESARROLLO CEREBRAL.

Un proceso de desarrollo del cerebro es el crecimiento y arborización de las dendritas, que son extensiones gruesas y numerosas que salen del cuerpo de la neurona. Estas ramificaciones aumentan de tamaño y complejidad durante el desarrollo.


ANATOMÍA Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL (SNC).

El sistema nervioso central (SNC) es la parte del sistema nervioso que controla todas nuestras funciones corporales. Está formado por el encéfalo, situado en el interior de la cavidad craneal, y la médula espinal, que se encuentra en el interior del conducto o canal vertebral.

El cerebro a su vez se compone de cuatro partes principales: Cerebro (telencéfalo), diencéfalo, cerebelo y tronco encefálico. En estas cuatro partes se procesa la información corporal y se generan comandos u órdenes que le indican a los tejidos de nuestro cuerpo cómo responder y funcionar ante diferentes estímulos del medio externo e interno. Estos comandos cubren todo el espectro de funciones corporales, desde la respiración hasta el pensamiento.

La médula espinal es la continuación del tronco encefálico. Al igual que el cerebro, tiene la capacidad de generar órdenes, pero solo para procesos involuntarios como los reflejos: si se percibe un calor extremo en la mano, la médula espinal se encargará de hacer que la mano se retire, incluso antes de que el cerebro interprete el dolor.Sin embargo, su función principal es conducir información entre el cerebro y el resto del cuerpo.

El sistema nervioso central (SNC) es el centro de comando del cuerpo.Es una parte del sistema nervioso cuya función es analizar e integrar información del medio interno y externo, con el fin de generar una respuesta coordinada a la información recibida.

El SNC está formado por dos estructuras continuas, el cerebro y la médula espinal.Ambas estructuras están envueltas y protegidas por tres capas de meninges.

  • El encéfalo está formado por el cerebro (telencéfalo), el diencéfalo, el tronco encefálico y el cerebelo.
  • La médula espinal es la continuación caudal del tronco encefálico y se extiende a lo largo del canal vertebral.

Durante el proceso de análisis y preparación de las respuestas a los estímulos recibidos del entorno externo e interno, las diferentes partes del cerebro y la médula espinal se comunican entre sí a través de numerosas vías nerviosas. Por otro lado, la comunicación entre el SNC y el resto del organismo se produce gracias a los nervios del sistema nervioso periférico (SNP).Hay dos grupos de nervios que emergen del SNC:

  •         Del encéfalo se originan 12 pares craneales que inervan la cabeza, el cuello, vísceras torácicas y abdominales.
  •    Desde la médula emergen 31 pares de nervios espinales. Estos nervios complementan la inervación de las vísceras e inervan las partes del cuerpo a las cuales no llegan los nervios craneales, como las extremidades (miembros) superiores e inferiores.



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