DISCUSIONES DE LA RELACIÓN MENTE-CEREBRO.
El problema mente-cerebro está ligado al llamado "problema difícil de la Conciencia", que separa aspectos mentales considerados más "fáciles" de explicar (atención, percepción de objetos) de aquellos que aún son un misterio para la ciencia (percepción de los objetos). “yo”, subjetividad).
Hay muchas teorías sobre la naturaleza de lo mental, pero es posible agruparlas en tres enfoques: reduccionismo, funcionalismo y fenomenología. Primero trata de reducir la mente a procesos cerebrales. Algunos, como Paul y Patricia Churchland, llevan esta reducción al extremo, sugiriendo que la mente es simplemente un problema lingüístico y que ni siquiera existe. En el funcionalismo, la atención se centra en las funciones realizadas por el sistema nervioso, es decir, la mente es lo que hace el cerebro. Esa es la posición de filósofos como Daniel Dennett. Y en la perspectiva fenomenológica yacen las teorías que se niegan a reducir la mente al cerebro, incluidas, entre otras, las teorías dualistas.
Una respuesta alternativa a ese problema es que no hay interacción y la relación es solo aparente. La mente y el cerebro son dos sustancias con diferentes eventos que ocurren en paralelo, dando la impresión de que uno causa al otro. Ese argumento fue apoyado por Leibniz y es el más anti-intuitivo.
DUALISMO SUSTANCIAL DE DESCARTES: MENTE Y CUERPO Y EL ENFOQUE MODERNO: MENTE Y CEREBRO.
Para Descartes, existen dos sustancias creadas diferentes, el cuerpo y el alma (a la que también llama 'mente'). La esencia del cuerpo es extensión; mientras que el del alma o mente es pensamiento. El cuerpo es espacial, el alma no tiene extensión.
La historia de la reflexión filosófica sobre la relación entre cuerpo y mente desde Descartes es la historia de innumerables intentos de salir del callejón sin salida cartesiano. Las primeras maniobras de esta clase, como las de Malebranche, Spinoza, Leibniz y los materialistas franceses La Mettrie y Cabanis, se formularon en el contexto de la metafísica, como respuesta directa al dualismo cartesiano. Perspectivas posteriores, que se originaron en el siglo XIX, necesitaban conciliar la evidencia obtenida de la localización de las funciones cerebrales y los trastornos nerviosos funcionales con las teorías predominantes en biología y psicología. Estas discusiones reflejan la nueva aceptación del punto de vista de que el cerebro desempeña el papel de órgano de la mente.
A medida que avanzaba el siglo XIX, el problema de la relación entre la mente y el cerebro se hizo cada vez más apremiante. Tan profunda era la preocupación por las relaciones mente/cerebro que es difícil encontrar un texto sistemático escrito antes de 1860 que no contenga alguna discusión sobre el tema. Esta preocupación se refleja directamente en los dos temas que convergen para obligar a los filósofos y psicólogos a confrontar la cuestión central del problema mente/cuerpo. El primero de ellos es el avance en el conocimiento de la ubicación de las funciones cerebrales, basado en la idea de que el cerebro sirve como órgano de la mente. El segundo se refiere a la progresiva familiarización con la tesis de que los fenómenos mentales -creencias, sugestiones mentales, estados de trance mesméricos, traumas psíquicos, etc. - En ocasiones producen cambios radicales en el estado del organismo. Este cambio surgió como resultado del progreso en la comprensión de la naturaleza de los trastornos nerviosos funcionales. Antes de continuar, describiremos brevemente algunas de las perspectivas mente/cerebro más importantes establecidas en respuesta a estas tendencias.
Si bien las teorías sobre la relación mente/cuerpo que predominaron en el siglo XIX -epifenomenalismo, interaccionismo, monismo de doble aspecto y teoría de la materia mental- fueron formuladas, como sus antecesoras, en el contexto de las ciencias, se trataba de resolver los problemas metafísicos. complejidades del callejón sin salida cartesiano. No sorprende, por lo tanto, que estas perspectivas se hayan desarrollado en su mayor parte como variaciones de temas ya discutidos anteriormente.
ESTUDIO NEUROBIOLOGICO DE LA CONCIENCIA.
Se trata de identificar los correlatos neurales causalmente responsables de la producción de la conciencia y descubrir los principios según los cuales los fenómenos biológicos (descarga neuronal, por ejemplo) pueden provocar los estados subjetivos de sensación y alerta que caracterizan la conciencia.
Durante el predominio, en las ciencias cognitivas, del paradigma clásico simbólico-computacional, apenas se prestó atención al estudio neurobiológico de la conciencia. Con la aparición de los modelos conexionistas en los que se parte de una concepción más naturalizada y menos “biológica” de la psicología, se da un giro radical al tema que nos ocupa. Desde esta corriente, la explicación de los fenómenos mentales debe necesariamente incluir referencias al soporte biológico ya que se toma como modelo computacional el funcionamiento del sistema nervioso. Luego de describir los trabajos de los neurocientíficos sobre los correlatos neurales de la conciencia, analizamos desde una perspectiva crítica, sus limitaciones y puntos débiles, principalmente referidos a los problemas conceptuales del conexionismo.
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